Paz y ecología
En la República Oriental del Uruguay, parte Suroeste del departamento de Colonia, a 7 kmts de la Ruta Nacional No. 21 y a igual distancia del Río de la Plata, a 50 kmts de la capital departamental Colonia del Sacramento y a 40 kmts de la ciudad de Carmelo; se ubica el pueblo de Conchillas, una ex factoría inglesa de fines del Siglo XIX, que debe su nombre a las formaciones de sus costas.
Conchillas es de las pocas localidades en el mundo que ha sabido preservar sus tradiciones, las construcciones por ordenamiento municipal se mantienen en forma original, y con una población de apenas 500 habitantes, agrega al encanto de su tranquilidad, la bonomía de su gente y una espléndida naturaleza enmarcada por montes naturales y el Río de la Plata.
Entorno Ecológico:
El entorno se conserva en estado salvaje, rodeado de monte indígena, el paisaje policromático se enriquece con aromas y sonidos agradables, resaltando como fortaleza que no existe ningún tipo de contaminación ambiental.
Proximidad al Río de la Plata y Arroyo San Francisco:
A 7 kmts por ruta asfaltada tenemos el Río de la Plata y el tranquilo Balneario del Oeste, desde donde por las noches se visualizan las luces de la ciudad de Buenos Aires. También ahí encontramos el Puerto Conchillas, uno de los pesqueros más generosos del Río de la Plata; tanto sus playas fluviales como las aguas del Arroyo San Francisco son excelentes para tomar baños y practicar deportes náuticos, teniendo en este arroyo que desemboca al río, un importante atracadero de yates.
Monumento Histórico
Su nacimiento está ligado a la decisión tomada por el entonces Gobierno de Buenos Aires, allá por el año 1880, de construir un nuevo puerto de piedra que sustituyera el de madera, de forma de hacer competitiva a la Argentina con los puertos de Río de Janeiro y Montevideo.
Así, una decisión política tomada por una elite de gobernantes en un pequeño salón del gobierno bonaerense, era el punto de partida al nacimiento de este pueblo que guarda la magia inigualable de casas de gruesas paredes de piedra asentadas en cal o en barro, revocadas y pintadas de amarillo con techos de zinc a dos aguas de color rojo. Este singular estilo arquitectónico, casi único en el mundo ha quedado como testimonio histórico de una época signada por el colonialismo inglés de ese entonces.
Así, ganada la licitación para la construcción del nuevo puerto por la compañía inglesa C. H. Walker & Co. Ltd., previos estudios técnicos, esta empresa descubre que del otro lado del Río de la Plata hay una zona muy próxima con grandes cantidades de piedra y arena.
La poderosa empresa inglesa comienza la transformación del escenario, llegan obreros calificados con máquinas, vagonetas y vías para trenes, obreros criollos se mezclan con trabajadores italianos, griegos, búlgaros, incluyendo esclavos para trabajos más duros y comienza la construcción de casas para loa operarios, hoy testimonio histórico de Conchillas.
Los ingleses marcaron a fuego la historia de Conchillas, no solo por sus construcciones sino por sus costumbres y la imposición de reglas propias como por ejemplo, la existencia de una moneda fabricada por la familia Evans, que tenía curso legal sólo dentro de la localidad (pero era aceptada en todo el territorio nacional), con la cual se adquirían y vendían toda clase de bienes en la misma y era con lo que los ingleses pagaban el salario a sus obreros.
La segunda guerra mundial provocó la crisis del imperio inglés y ello repercutió en Conchillas, e insólitamente en el año 1951 fue vendido el pueblo entero incluido su cementerio a dos empresarios uruguayos: Capandeguy y Urrutia, quienes a su vez vendieron las viviendas y muchos de los campos a quienes ya los arrendaban, que son en su mayoría los actuales habitantes, traspasando el cementerio, la plaza y las oficinas públicas al Municipio.
Las paredes de piedra son testigos hoy de estos hechos históricos, leyendas, recuerdos y miles de anécdotas, y así Conchillas en el inicio de este nuevo milenio, es de las pocas localidades en el mundo que ha sabido preservar sus tradiciones ya que las construcciones por ordenamiento municipal se mantienen en su forma original, y con una población de apenas 500 habitantes, agrega al encanto de su tranquilidad, la bonomía de su gente y una espléndida naturaleza enmarcada por montes naturales y el Río de la Plata.